Tuesday, April 16, 2013

La economía china frena y arrastra a los precios de las materias primas.

Cada vez que China publica los datos trimestrales de su economía, los analistas diseccionan los datos en busca de indicios sobre la calidad del crecimiento, signos de posible ralentización o cualquier otra señal que afecta la recuperación global. Ha vuelto a ocurrir cuando la Oficina Nacional de Estadísticas ha publicado las cifras del producto interior bruto (PIB) de los tres primeros meses de año: la riqueza del país aumentó un 7,7% interanual —hasta 11,89 billones de yuanes (1,47 billones de euros)—, en medio de la ralentización y la inestabilidad de la producción industrial, la inversión y las exportaciones.
 
El crecimiento del PIB —varias décimas menos de lo que esperaban los analistas— supone una ligera disminución de la velocidad de la economía china respecto al 7,9% del último trimestre de 2012, cuando China invirtió una tendencia que llegó a situar en el tercer trimestre el crecimiento de la economía —un 7,4%— en el punto más bajo desde 2009.
 
El dato sobre la ralentización de la actividad de Pekín lastró la cotización de las materías primas. El oro y el petróleo fueron de los más perjudicados, aunque el sector minero sufrió la mayor caída en año y medio. El petróleo Brent rondó la barrera de los 100 dólares por barril y acumula un retroceso de casi el 10% en lo que va de año.
 
Ahora, sin embargo, las expectativas que manejan los analistas es la de una economía en recuperación, pese a los problemas de Europa, y sin una excesiva inflación, lo que resta atractivo al oro.
 
Otro de los efectos en cadena de la pausa china y el retroceso de las materias primas estuvo en Wall Street, que intensificó sus pérdidas. El Dow Jones se dejó más de un 1% a media sesión y el S&P 500 disminuía un 1,28%.
 
 

 

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