Tuesday, April 16, 2013

Un acto terrorista causa tres muertos y un centenar de heridos en Boston.

El maratón de Boston, una de las señas de identidad de esta histórica ciudad, fue objeto este lunes de un ataque con bombas, coordinado y perfectamente planificado, según la policía, que tenía el claro propósito de sembrar la muerte y el caos de forma masiva e indiscriminada. Tres personas perdieron la vida, según un primer balance, y cerca de un centenar sufrieron heridas de diversa consideración, algunas de las cuales, al menos 17, se encontraban anoche en estado crítico.

 
La maratón de Boston, como la de Nueva York o Chicago, son de esas grandes concentraciones humanas que cada año representan un dolor de cabeza para los responsables de la seguridad de esas ciudades, pero que también resultan imprescindibles para mantener el ambiente de libertad y divertimento que exige una sociedad democrática. Una carrera popular es un símbolo, aquí y en otros países, de la conquista del espacio urbano por los ciudadanos. La de Boston, que este año reunía a unos 30.000 corredores de todo el mundo, es una de las más antiguas e ilustres y, por tanto, un objetivo magnífico para quien pretende alcanzar relevancia a costa de sangre fácil. Por mucha protección que se quiera dar a un evento así, siempre será inevitable una acción de esas características.
 


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