Después de un pulso de cuatro días, que incluyó cacerolazos diarios y graves disturbios callejeros, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena, anunció que el organismo, con presencia de técnicos de las dos candidaturas, realizará una auditoría de los votos restantes hasta completar el total de los emitidos durante las elecciones presidenciales del pasado domingo.
La decisión responde a la solicitud principal de la oposición, cuyo candidato, Henrique Capriles Radonski, quedó en segundo lugar de acuerdo con los resultados oficiales del CNE, que dieron ganador, por un margen de un 1,7% (algo más de 200.000 votos) al oficialista Nicolás Maduro. La oposición, citando diversas irregulares ocurridas durante los comicios, declaró la misma noche del domingo que no reconocería esos resultados hasta que se produjera un recuento “voto a voto”.
Lucena hizo el anuncio la noche del jueves por cadena nacional de radio y televisión, a la salida de una reunión de nueve horas con la Junta Directiva del CNE, conformada por cuatro rectoras cercanas al gobierno –incluyendo a la propia Lucena- y un representante de la oposición. De acuerdo con los términos de la decisión, la auditoría tardará 30 días, a razón de 400 urnas diarias. Representa un 46% de las cajas donde se depositaron las papeletas, toda vez que ya se había realizado una auditoría “en caliente” del 54% de los votos el mismo domingo de las elecciones.
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