Hablamos de cadáveres. De sueños. De huérfanos y madres que pierden a sus hijos. Hablamos de una cultura. Una forma de vida [...] Pero una guerra siempre tiene razones económicas que van más allá del campo de batalla. El narco, con más de 150 años de historia, constituye una de las redes más grandes de producción distribución y consumo, comparable sólo con el petróleo o el café. Así, a pesar de que el dolor nos ciega a ver sólo lo que pasa en nuestro barrio, no se puede hablar de la guerra del narco en México como si fuera un suceso aislado. Hablar de Colombia y Afganistán también es hablar de México, es ir a una punta del problema. La otra es hablar de EE.UU., Reino Unido, Francia, España, etcétera. El problema es que hace diez años comenzaron a cambiar las rutas y las redes. México, como distribuidor más que productor, ha tratado de adecuarse a estos cambios.
Los productores y el cambio de las rutas
Hay tres productos principales: la coca, el opio y las “pastas” (la “mota” no cuenta porque crece hasta detrás del refri). El monto económico de cualquiera de los tres es muy superior al del producto agrícola más rentable: el café (usted mismo puede hacer los cálculos a partir de los datos de la ONU: más de 80 mil millones de dólares).
El lugar de producción de las “pastas” es variable [...] La coca y el opio sí están localizados. La planta de coca crece sólo en cuatro países del mundo: Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador. La planta del opio sí se da en más lugares, como Sinaloa. No obstante (datos de la UNODC otra vez), una hectárea en Afganistán rinde 20 veces más que una hectárea en cualquier lugar del mundo.
¿Y qué ha pasado en los últimos 10 años en estos países? Usted ya lo sabe. Pero valgan tres datos (también de la ONU).
Uno: La guerra del narco en Colombia ha hecho añicos a uno de los principales grupos que controlaban su producción: las FARC. Sin embargo, la producción no ha disminuido significativamente. Ergo: alguien más la controla. Además: el dólar pasó de valer poco más de 2,500 pesos colombianos en 2006 a valer cerca de 1,600 pesos colombianos hoy día.
Dos: entre enero y octubre de 2001, los talibanes erradicaron más del 90% de los plantíos de opio. Luego los invadieron y la producción se ha multiplicado como nunca antes: más del doble que en el 2000 (sí, ciertos medios acusan a los talibanes de ser ellos los productores de opio pero, otra vez, ahí están los datos de la ONU). Mientras tanto, aunque el precio de la tonelada de opio haya cambiado (muy caro en el 2001, baratísimo hoy día) el precio de la heroína en las calles de Nueva York o Londres sigue igual. Algo similar pasa con la coca.
Tres: en ninguno de los países productores, ni de los países donde el tráfico supera al consumo (p.e. México o Libia), se fabrican las armas que usa el narco. Hace unos años, en cierta playa colombiana, hubo un intercambio de armas por coca. Como me dijo un amigo de allá: mejor de una vez que cambien la droga por cadáveres.
Un gran negocio, sin duda. Uno de los mejores del mundo.
Nosotros ponemos los muertos (y los sicarios) :(
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