Monday, August 12, 2013

El ‘narco de narcos’ burla la cárcel


El mexicano Rafael Caro Quintero, hijo de unos humildes campesinos, fue pionero a mediados de los setenta del tráfico de drogas a gran escala a Estados Unidos y, una vez atrapado, de la estética carcelaria. Ante el asombro del resto de presos, se retocaba el bigote y se depilaba las cejas, un gesto interpretado como un acto narcisista del conocido entonces como el narco de narcos. “El más chingón”, resume un taxista que coincidió con él en prisión.
El que fuera uno de los tres fundadores del extinto cartel de Guadalajaraes desde el viernes un hombre libre. Caro Quintero (La Noria, Sinaloa, 1952) permanecía encerrado desde hace 28 años y todavía le faltaban 12 entre rejas por el secuestro y asesinato en 1985 de Enrique KikiCamarena, un agente de la DEA. Sin embargo, un tribunal local considera que el capo fue juzgado de manera indebida, ya que al no ser un diplomático ni un integrante consular, su caso debió ser tratado por el fuero común y no el federal. El error procesal le ha abierto las puertas de la prisión.
La decisión de liberar al que fuera uno de los narcotraficantes más famosos de los años setenta y ochenta ha sentado como una patada en el estómago a Estados Unidos. La DEA se declaró “profundamente preocupada” por la decisión del tribunal. La agencia antidrogas norteamericana asegura que continuará esforzándose para asegurarse de que "el infame narcotraficante" enfrente cargos al norte del río Bravo por los crímenes que ha cometido.