Friday, June 14, 2013

México aún no es un país de clases medias

La buena nueva de que México es ya un país de clases medias anunciada por el expresidente Felipe Calderón en su último año de mandato tendrá que esperar. Un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicado el miércoles, señala que este segmento social creció cuatro puntos porcentuales en la primera década de este siglo, pasando del 35,2% al 39,2% de la población -44 millones de personas-, mientras que el 59,1% de los mexicanos pertenece a la clase baja y tan solo el 1,7% a la clase alta.
El INEGI, que precisa que su investigación no es aún definitiva, entra por primera vez en un debate político y académico que en los últimos años ha generado una extensa literatura en México y América Latina, ya que el crecimiento de las clases medias es considerado un factor clave de cohesión social y estabilidad democrática. Diferentes definiciones de este grupo social y metodologías (OCDE, Banco Mundial, etcétera) han llevado a distintas interpretaciones en el pasado sobre si el vaso está más o menos lleno.
El informe precisa que mientras en el ámbito urbano, la clase media en 2010 ascendía a 50,1% de la población y al 47% de los hogares, en el medio rural esta proporción era del 26% y 28,1%, respectivamente. Además de vivir mayoritariamente en las ciudades, el estudio describe el hogar “más probable” de la clase media mexicana como aquel que cuente “al menos con computadora, gaste alrededor de 4.400 pesos (340 dólares) al trimestre tan solo en consumir alimentos y bebidas fuera del mismo, haya quien tenga tarjeta de crédito así como un integrante inserto en el mercado laboral formal, lo encabece alguien con educación media superior y que su estado civil sea casado, conformando una familia de cuatro personas”. Añade que también es probable que sus miembros trabajen en el sector privado y que sus hijos asistan a escuelas públicas.
El Instituto Nacional de Estadística matiza que el concepto de clase baja no es sinónimo de pobreza
En cuanto a ese 60% de mexicanos, sobre una población total de unos 112 millones, que integra la clase baja, el INEGI matiza que ésta no es sinónimo de pobreza. El estudio precisa que “más que constituir una clase social en sí misma”, la pobreza es una situación en la que pueden caer “con mayor probabilidad” las clases bajas por “eventos catastróficos en el interior del hogar como la pérdida súbita del principal proveedor o la presencia de una enfermedad o accidente grave entre sus integrantes”, así como por causas económicas generales del país como una etapa de hiperinflación o de recesión.