Saturday, August 3, 2013

Políticos borrachos y drogadictos

Emilio González Márquez, exgobernador de Jalisco. Foto: Octavio Gómez

No es un escenario irreal: su gobernador en estos momentos puede estar ahogado de borracho, ordenando la encarcelación de un líder social.
En una alteración demoníaca debido a la sobredosis de metanfetaminas, su presidente municipal, aliado de algún grupo del crimen organizado, tomaría el teléfono para decretar el asesinato de una madre que reclama la aparición de su hijo.
El diputado que representa su distrito podría estar inhalando cocaína en el baño del Congreso, mientras aguarda para votar una ley que seguramente no será favorable para el electorado.
Ellos, los dueños del presupuesto, con un par de firmas pueden hacer que toda su descendencia viva en la opulencia. Con una llamada ponen fin a una vida o encarcelan otra. Pueden conducir borrachos sin que el agente de tránsito los detenga. Amos y señores del país, las leyes, nuestros impuestos y pesadillas. ¿Cuántas decisiones estarán tomando desde la inconciencia, embriagados por alguna sustancia tóxica?
Es bien sabido que los políticos, por regla de convivencia, son por lo regular amigos del alcohol. En sus barrocas y zalameras comidas, donde el abrazo hipócrita es la única forma de saludar sus egos,  no faltan las mejores botellas. Es ahí, embriagados de poder, donde no pocas veces toman sus decisiones. A quien desplazar, a quien borrar, a quien encumbrar.
No partimos de suposiciones. La historia ha brindado casos emblemáticos: Churchill, Bill Clinton, Yeltsin y  Kim Jong-II. Menos representativos e ilustres tenemos a los mexicanos Emilio González Márquez, piadoso hasta decir salud, el amante del coñac Mario Marín, el siempre enfiestado y jamás  noqueado Jorge Kahwagi y el torturado hasta los testículos Félix Salgado Macedonio.
Youtube nos ha regalado preciosas historias de políticos embriagados hasta la lengua, crudos de venganza. Muestra de que el tráfico de influencias no es sólo una práctica común, sino actividad necesaria para perpetuar los excesos que sus patologías requieren para sobrevivir.
En Uruguay, el pasado 6 de julio, el diputado José Carlos Cardoso propuso un análisis antidoping periódico para políticos. Expone en sus motivos:
“Para enfrentar el control del tráfico ilícito y el lavado de activos, es imprescindible que quienes integren instancias de decisión de políticas o tengan la posibilidad de incidir en ellas, o quienes participan en la ejecución de políticas vinculadas con el narcotráfico, con responsabilidades administrativas, relevantes en el campo político o judicial, tengan la libertad de enfrentar su combate sin ningún tipo de condicionamiento.